Tuesday, December 16, 2008

CARTA A UNA NOTABLE INTELECTUAL

Mi querida Sara Beatriz: (Sara Beatriz Guardia)
Las navidades de mi infancia, en la calle San Ildefonso, por donde pasaba Vallejo, se celebraban con un trozo de panetón esponjoso, amarillo claro, con sus pasas dulces y su corteza oscura un poquito amarga y un tazón de chocolate con leche, chocolate Tigre, o con una barra de chocolate cuzqueño, muy amargo y muy duro, que tomaba tiempo en ser disuelto y una lata de leche Gloria con su etiqueta azulina exhibiendo una vaca benevolente de pastal arequipeño o una lata de leche Carnation con su membrete colorado y un clavel al centro.
Aunque soñolientos, mi madre nos llevaba a la Misa del Gallo de la iglesia de San Francisco, donde veíamos un pesebre con paja auténtica y la imagen de un Niño Jesús con sus ojos negros y las de la Virgen y San José con su vara, desplegando sus sombras sobre la pared. Pero los niños ya no rebuznaban como asnos ni cantaban como gallos aleteando con los brazos al costado del cuerpo ni ladraban como perros por los pasillos del templo, ni maullaban como gatos por debajo de los reclinatorios, tal como hacían los párvulos de los comienzos de la época republicana cuando Don José de San Martín se alojó en una casona de Pueblo Libre.
Ya en el regreso a casa parecía que toda Lima se encontraba invadida por las interminables explosiones de los cohetecillos que dejaban un persistente olor a pólvora y a humo que me resultaban agradables.
A la mañana siguiente tan pronto despertaba me encontraba con un pelotón de soldaditos de plomo desplegados sobre el piso, caídos o de pie, y unas avionetas de cuerda que se deslizaban sobre el pasadizo. A mi hermano le tocaba una cartuchera con un revólver de cromo muy brillante con el que corría haciendo bulla y disparando a diestra y siniestra como si se encontrase en un duelo en el O.K. Corral. A mi hermana le tocaba un juego de cocina con el que pretendía servir el té con una tetera pequeñita y una azucarera diminuta que era difícil de agarrar y unas cucharillas de latón. De todo esto ahora sólo me quedan las remembranzas como me quedarán en el futuro los recuerdos de hoy.
Entonces, me despido deseando que pases, en tu casa de Barranco, con frente al mar, las mejores Navidades y que el 2009 esté pletórico de muchos triunfos y satisfacciones.
Afectuosamente

Manuel Lasso

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Wishing that world peace would be not only for one day, but for the rest of humanity's existence. Wars will contin...