Tuesday, May 10, 2011

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Manuel Gutiérrez Sousa: Itinerary of a little god


by Manuel Lasso


.Vicente Huidobro's dictum, the poet is a little god, cannot be applied with more justice to no other than Manuel Gutiérrez Sousa and his literary work. His narrative gifts have already been observed in numerous articles published through several years in a Venezuelan newspaper and in his novel Thus Arturo told me, consecrated by the critic in a Valencian book fair upon receiving the Vicente Blasco Ibáñez prize. It surprises and pleases us to know that his creative talents are also noticed in the field of poetry, especially in his book Rails of Chimeras, in which he reveals us, through exuberant images, a search which ends in the conception of brilliant literary chimeras.

At the beginning of the book, when we cannot still understand the reality of things, we find a solitary traveler whose ferocious crossings takes us through uneven places where he finds the consolation of astrology. It is the case of a slimy savage, because all creation arises from the mud, who advances through unidentifiable places, sleeping outdoors. Perhaps it is a crazy being who lives without eating, dreaming around the fire.

In the middle of the reading when incertitude has entranced the reader, I came from the debris becomes a key poem because here the savage, seeker of words, foresees for the first time the chimeras that obsesses him. The reader discovers that the cruel journey, up to this moment without repose, aims to the attainment of a poem.

It is a fantastic trip in search of poetry. It is the pursuit of a literary achievement that avoids him. In his quest he advances through hell and madness. The monster creates symbols which unintentionally he drops on his path as trails and the reader has to pick them up before losing him. We find ourselves in the hunt of a little god who in its hallucinating exploration advances through wastelands and utter darkness, helping himself with the predictions of the stars, lighting the fire as a non human who charges with alienation and sacrifice stones, trying to augur the possible hiding-places of poetry.

In whistling rolls the sun we find another indication of his chimeras; the Inca sounds are the ones that touches him because he is a direct descendant of the Amarus and the Huaman Pomas. He knows that he possesses the fire of creation; but it is in the section The book of the four illuminated in which he sees dancing gods with masks and listens to the voices of invisible bulls.

Finally, in day three and when the moon breaks six tips he finds the sought images. There he discovers four resplendent poems.They are the sun crossing through the square, Ra living with Aton, Prometheus with Kufán, Inti with Neptune, Apollo with Tuyman. In these four poems the creator achieves the desired incandescence. They are poems of great lucidity that represent the salvation of the pursuer and his epiphany.

They constitute a succession of action and visual images, like the ones we can see in the worlds of Dalí and Yves Tanguy, that disturb us; but at the same time enlighten us. They indicate to us that the passionate journeying of Huidobro's little god has arrived to its destiny, to the consecution of his dreams.

In short, in Rails of Chimeras, Manuel Gutiérrez Sousa uses diverse images to show the stages and the process of the poetic creation, that starting in the darkness, in a wandering trip, arrives to the fullness of a literary brightness, to the discovery of its more obsessive and intimate chimeras.
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Manuel Gutiérrez Sousa: Itinerario de un pequeño dios

.por Manuel Lasso


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El dictum de Vicente Huidobro, el poeta es un pequeño dios, no se puede aplicar con más justicia que al caso de Manuel Gutiérrez Sousa y a su obra literaria. Sus dotes de prosista ya han sido advertidas en numerosos artículos publicados por varios años en un diario venezolano y en su novela Así me dijo Arturo, consagrada por la crítica en la Feria del Libro de Valencia al recibir el premio Vicente Blasco Ibáñez. Nos sorprende y complace saber que sus dotes creadoras también se observan en el campo de la poesía y en especial en su poemario Raíles de Quimeras, en el que a través de imágenes exuberantes nos revela una búsqueda que culmina en el logro de brillantes quimeras literarias... Al inicio de la lectura, cuando todavía no podemos comprender la realidad de las cosas, encontramos a un viajante solitario cuya travesía feroz nos lleva por lugares escabrosos donde encuentra el consuelo de la astrología. En realidad se trata de un salvaje enlodado, porque del lodo surge toda creación, que avanza por lugares no identificables, durmiendo a la intemperie; tal vez es un ser enloquecido que vive sin comer alrededor del fuego. A mitad de la lectura cuando la incertitud se ha poseído del lector, Yo venía de los escombros se convierte en un poema clave porque aquí el salvaje, buscador de vocablos, entrevee por primera vez a las quimeras que lo obsesionan. El lector descubre que la jornada cruel, hasta ese momento sin descanso, tiene como fin la consecución del poema... Es un periplo fantástico en busca de la poesía. Es la persecución de un logro literario que lo evade. En su indagación atraviesa por infiernos y locuras. El monstruo va creando símbolos que sin intención deja caer en su trayectoria como rastros y huellas que el lector tiene que recoger para poder seguirlo en su marcha antes de perderlo. Nos encontramos a la caza de un pequeño dios que en su exploración alucinada avanza a través de desiertos y tinieblas, ayudándose con las predicciones de las estrellas, encendiendo el fuego como un ser no humano que embiste por medio de las enajenaciones y de piedras de sacrificios tratando de adivinar los posibles escondites de la poesía..


. En el sol rueda silbando encuentra otro indicio de sus quimeras; son los sonidos incaicos los que lo conmueven porque es descendiente directo de los Amarus y de los Huaman Pomas. Sabe que posee la candelita de la creación; pero es en la sección titulada El libro de los Cuatro Iluminados en la que ve a dioses con máscaras; los ve danzar y escucha las voces de los toros invisibles.



Finalmente algo sucede. En día tres y cuando la luna rompe seis puntas halla a las imágenes buscadas. Allí descubre cuatro poemas bien iluminados en los que encuentra a las quimeras. Es el cuadrado que deja pasar al sol. Ra conviviendo con Aton, Prometeo con Kufán, Inti con Neptuno, Apolo con Tuyman. Al fin en estos cuatro poemas el creador consigue el resplandor deseado. Son poemas de gran lucidez que representan la salvación del perseguidor y su epifanía... Constituyen una sucesión de imágenes fantásticas, visuales y de acción, como las que se ven en los mundos de Dalí y de Yves Tanguy, que nos inquietan y a la vez nos iluminan y nos indican que las correrías locas del pequeño dios de Huidobro han llegado a su término, a la consecución de unos sueños bien logrados.




En suma, en Raíles de Quimeras, Manuel Gutiérrez Sousa usa imágenes diversas para demostrar los estadíos y procesos de la creación poética, que partiendo de la oscuridad en un viaje errante llega a la plenitud de la luminosidad literaria, al descubrimiento de sus quimeras más obsesionantes e íntimas..












UN NUEVO POEMA DE KRUFU ORIFUZ
(MANUEL GUTIERREZ SOUSA)


Responso a San Napo  a la Ascensión de la Luz
-el Santo de Camaná, de los olvidados, de los silenciosos-

                                     I
Quien ha vivido en los dos mundos, la realidad es una larga ficción
Y solamente es real el dolor y el hambre.
Los que hemos soportado la terrible soledad al buscar en las cosas
Algo que trascienda nuestra materia, horrorizados volvemos la mirada.
Este es el mundo que teníamos que vivir, si hubo suerte que la nutren los astros
La casa a la cual llegaste te bendiga, sino tendrás que repetir los hechos de orfandad
De Abel y ser víctima como sucedió antaño.
Has esperado tanto que la palabra dejó de tener sentido, era preferible guardarse en el silencio, que es el lenguaje de Dios.
Para ofrecer el reino innombrable a sus elegidos,
Así es Santo Hermano que has cruzado ya los dominios de esta realidad
Y luego de descender al vientre de la Madre Tierra quedas liberado de tu peso
Y de tu paso, en un momento de elevación que sobrepasa toda ciencia
Vuelas a las dimensiones frescas y luminosas donde los designios de lo Eterno
Son innumerables,
Y ahora podrás leer el dolor que mató tus días.
Al fin, para este puñado de años que es el caminar, tú has ganado la batalla
Porque te refugiaste en el Señor y no hubo temor en tu largo sufrir.

                                    II
Dice la madre tierra he recibido el cuerpo de un niño
Que llevó los sufrimientos de los hombres y su alma  se regocija en la Luz.
Nunca se quejó de sus males, era tan reservado y tímido que no sabía pedir el pan de cada día, tampoco molestó a Dios porque no quería quejarse,
Sólo sabía sufrir en silencio.
Ante su hermano estiraba la mano para recibir el pan que generaban sus bienes
Y le cerraban las puertas, como el Abel de hoy día, se quedaba con las manos abiertas
Que no agredieron a nadie.
Miraba el cielo sabiendo que de niño su madre le dijo que había un Dios
Y como no sabía pedir sólo miraba deseando que Dios hiciera su voluntad.
Era un santo, sí un Santo devuelto a la vida y él sabía sufrir, cerraba los ojos
Y se alimentaba de dolor, como Cristo se dolía y nadie velaba por él,
Dejó que Dios hiciera su voluntad de dolerse en él, y se guardó como un cofre
Para abrirlo en la Eternidad, quizás para decirle a Dios: mira el amor que te traigo,
Y así con hambre, sed, quemado por el sol de Camaná se presentó ante Dios
Para celebrar sus bodas en el mismo cielo.
El coro de ángeles cantaba con fuerza y decía: tuvo hambre y no le dieron de comer, tuvo sed y no le dieron de beber, muriendo dio su vida, como grano cayó en la tierra, murió y produjo muchos frutos,
Cuando alzó los ojos San Napo fue llevado a la fuente de agua y dijo: mírame Señor
Y reconoce mi interior, siempre fui tuyo y esperé pacientemente tu voz.
El Señor que todo lo puede abriendo las manos lo abrazó y lo llenó de su Eternidad. Así sea.





Foto del autor:




Manuel Gutiérrez Sousa
Filósofo, poeta y novelista peruano (Camaná, El Cardo, Arequipa). Estudió filosofía y letras en la Universidad Nacional de San Agustín, en Arequipa, y filosofía y sociología de las religiones en la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París. Ha publicado Así me dijo Arturo (Premio Vicente Blasco Ibáñez, España), Los perros mueren en Cuba (Lima) y Los hijos del orden (Lima). Con el seudónimo “Krufú Orifús” publica poesía agrupada en el título Cantos de amor a la tierra (Lima).

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Biografía y Textos de Manuel Lasso en:http://www.letralia.com/firmas/lassomanuel.htm
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