Sunday, December 15, 2013










                                MENSAJE DE NAVIDAD

Si, así como los soldados ingleses y alemanes hicieron un alto al fuego para cantar Stille Nicht (Noche de Paz) en la víspera del 25 de diciembre de 1914 en Ypres, Bélgica, los ejércitos que se encuentran en plena guerra, hoy en día,  en este momento, dejasen los fusiles, abandonasen sus trincheras y con sus botas llenas de barro caminasen hacia  las líneas adversarias a pesar de estar al alcance de la artillería enemiga  y se encontrasen en el centro de  la Tierra de Nadie para darse un abrazo fraterno y celebrar la Navidad juntos intercambiando botellas de vino, de whisky o de pisco, entregándose con una sonrisa fraterna cajetillas de cigarrillos, arbolitos de navidad y dulces en forma de bastones blancos, ofreciéndose tazas de chocolate caliente, regalándose unos a otros sus bayonetas y sus pistolas para que se las diesen a sus hijos como recuerdos de una guerra que nunca debió de ser y se contansen cosas de sus familias y se tomasen fotos,  abrazados y felices de estar logrando una paz imposible y si llegase la madrugada y siguiesen haciendo lo mismo, todo conflicto bélico llegaría a un cese del fuego.  Y si los hombres insistentes se quedasen en el  campo de batalla, entre alambrados y escombros, tratándose con amabilidad y hablándose con respeto, como seres humanos maduros y responsables, acerca de las tragedias de la humanidad y aunque los oficiales de ambos bandos saliesen de sus trincheras con un pito en la boca, para  acercarse a sus hombres y cada cual, empujando a sus soldados con una pistola dirigida al cielo y con ojos feroces  los conminasen a regresar a sus puestos para continuar con la batalla en nombre de la Patria, amenazándolos con dispararles en el acto y prometiéndoles cortes marciales y aunque los generales bombardeasen sin misericordia ese lugar y soltasen nieblas de gases venenosos para obligarlos a retornar, los soldados no les hiciesen caso y sin mirar a sus superiores continuasen platicando entre ellos y abandonasen ese descampado, abrazados de los hombros como lo hacen los niños, hablando del buen vino  y la buena comida de sus tierras y de las mujeres amadas que dejaron atrás y de los hijos queridos que los esperan ansiosamente detrás de sus ventanas,  estas guerras no proseguirían. Y si además todos los soldados que hubiesen fallecido ese día en defensa de la patria se levantasen y con sus uniformes manchados de sangre, pálidos y exangües, se les uniesen para beber de una botella de vino y se alegrasen y participasen del jolgorio, las acciones bélicas no se extenderían. Sin embargo, como siempre, el resentimiento contra el rival que todos los humanos tenemos, tal vez podría más y el conflicto continuaría. Nos corresponde a nosotros, Homo Sapiens de este siglo, saber que esa posibilidad existe y que debemos de ponerla en práctica.  Cuando aprendamos a hacer eso viviremos en tregua permanente y en paz.
¡Feliz Navidad!
.
Manuel Lasso
Diciembre del 2013




                               CHRISTMAS MESSAGE 
 
If, as the British and German soldiers made ​​a cease fire to sing Stille Nicht ( Silent Night ) on the eve of December 25, 1914, in Ypres, Belgium, the armies at war today, at this very moment, dropping their rifles, would leave their trenches and with their muddy boots walk toward the opposing lines, despite being within reach of the enemy artillery, to  find themselves in the middle of No Man's Land and greet each other with a fraternal hug, to celebrate Christmas together, exchanging bottles of wine, whisky or pisco, presenting themselves, with a  fraternal smile, cigarettes, Christmas trees, white candy canes and cups of hot chocolate, handing over their bayonets and pistols to be given to  their children as memories of a war that never meant to be and telling about  their families and taking photographs, embracing and happy of making an impossible peace and if  dawn would come and they would continue doing the same, wars would come to an end. And if the insistent men would remain on the battlefield, among wires and rubble, treating each other with kindness and talking with respect, as mature and responsible human beings, about the tragedies of humankind and although officers from both sides would leave their trenches, with a whistle in the mouth, to approach their men, pushing them with a gun pointed at the sky and with fierce eyes ordering them to return to their places to continue the fight on behalf of the motherland, threatening to shoot them and promising courts-martial and although their Generals would mercilessly bomb the place or release toxic gases over them,  to force them to go back, the soldiers would not pay attention and would continue talking among themselves and  would leave the place, embracing as children do, speaking about the good wine and the wonderful food from their lands and about the loving women they left behind and the little children who waited anxiously for them behind their windows, these wars would not continue. And if all the soldiers who had died that day in defense of the country would come back to life and with their  bloodstained uniforms, pale and bloodless, would join them to drink from a bottle of wine, rejoicing and participating in the fun, the war would not progress. However, as always, if resentment against the enemy, which all humans have, would persist, the conflict would keep on. It is up to us, Homo Sapiens of this century, to know that such a possibility exists and that we are morally obligated to implement it. When we learn to do that, we will live in permanent  peace. 
Merry Christmas! 
.
Manuel Lasso 
December 2013









La venganza de Pushkin por  Manuel Lasso      La mayor calamidad que le puede suceder a un escritor es perder la ...